Martes, Septiembre 26, 2017 - 11:14

Morir en la línea

Trazo firme de simbolismo universal

Morir en la línea

  • Las pintura de Emilio Sánchez León, una oda a la familia cósmica del arte

“Mi vida va a ser pintar, seguir pintando, y moriremos en la línea pintando, porque es un compromiso que día a día veo, lo encuentro, lo disfruto”, dice Emilio Sánchez Díaz, pintor quien afirma, “me formé aquí, mi cantera es Oaxaca, mi cuna es Oaxaca”.

Luego de diez años en un exilio voluntario en Leiden, Holanda, habla con Al Óleo bajo la densa sombra del restaurante del hotel Camino Real, a cuya restauración de los frescos de este edificio, construido en 1576 como el Convento de Santa Catalina de Siena, ayudó en los años setentas, siendo estudiante de la Facultad de Bellas Artes, bajo la tutela del maestro Primitivo García Peña.

En sus cuadros, Sánchez Díaz busca, con un trazo firme y el color difuminado desde su más oscuro matiz, darle vida a una familia cósmica, donde mujer, luna, hombres y niños adquieren una nueva significación simbólica.

 

UN ARTE DIFERENTE

“Lo que me gusta de la mirada holandesa para con el artista mexicano, es que a los holandeses les llama mucho el color,” indica Sánchez León. “Nuestra técnica gráfica está bastante depurada y lo interesante que tenemos los oaxaqueños es que aplicamos color a lo gráfico. Vamos, no es monocromo, no es gris, no es café oscuro, hay color y ¿sabes cual es esta técnica, cómo le decimos nosotros? es ‘a la popé’”.

Y detalla: “Metemos color directamente sobre la placa, trabajamos también no solamente el metal, realizamos aleaciones con madera, con linóleo, hay una combinación de litografías”, indica al describir la principal diferencia que capta entre la técnica moderna oaxaqueña y la empleada por la escuela europea.

“Entonces, esto lo aprendí aquí. Cuando llego a Holanda, al Grafisch Atelier en Ámsterdam, tenía la cocina, porque lo hicimos aquí, llego y me integro a la gráfica, pero aplicándole color. Esto llama la atención de los holandeses”, relata.

“Lo que les gusta es el papel amate, es algo que les parece innovador, tal como los pigmentos, este es otro ángulo que les llama la atención en mi obra. En el contraste está mi cultura y ese colorido que se maneja. Si se exponen cuatro cuadros holandeses junto a uno mío, van directamente y me preguntan, qué significa, qué es, no les puedo responde a la perfección en su lengua, pero sí trato de explicar de qué se trata mi temática,” expresa.

 

LA FAMILIA CÓSMICA

Sobre el desarrollo del estilo pictórico, Sánchez Díaz detalla, “lo que pasa es que cuando ya estás en la escuela, te das cuenta de debes escoger un tema, y ahí voy, mi tema es figurativo, pero el móvil de mis cuadros es la familia; la mujer, el hombre y los niños. Entonces, en conjunto esto hace que, de alguna manera, aparezcan en mi obra estas manos, rostros y esfumado; estas acuarelas combinadas con los colores que ves; estos rojos y azules se pintan porque ya los trabajamos durante mucho tiempo, pintando, haciendo otro tipo de ilustraciones y de ello surge este contacto”, especifica.

Y luego remonta, “fue clave mi estancia en la escuela de Bellas Artes de la Universidad Autónoma ‘Benito Juárez’ de Oaxaca, cuando se egresa se cuenta con un estilo, porque trabajábamos todos los días. Todos los días, todas las noches dibujamos, pintamos, de tal suerte que en mis composiciones, en el caso de estas parejas que hemos visto, de hombre y mujer, hay un efecto que es el de la Luna”.

El pintor abunda: “la Luna para mí significa una combinación de composición que puede equilibrar el cuadro, y cuando no es así, se queda nada más una sensación de luminosidad, que fluctúa de lo claro a lo oscuro. Pero el símbolo que manejo en mí obra es un símbolo universal que he trabajado toda mi vida; una Luna de tipo menguante, media redonda, pero que sirve como elemento compositivo en mi labor artística”, aclara.

 

TAMAYO Y LA BRECHA DEL COLOR

Sobre la huella de los maestros oaxaqueños en su trabajo, Sánchez Díaz dice, “no hay una influencia, sí hubo autores que nos motivaron, ahí está el color, la forma misma, la depuración de la línea. Pero cuando comienzo a percibir la estética del resto de los artistas, llámese Rufino Tamayo, Rodolfo Morales, o Rodolfo Nieto, observas que trabajan un estilo y un color, lo que voy sintiendo es que debo tomar mi propio lenguaje, pero sí hay por supuesto una mirada atrás que me influyó”

El pintor oaxaqueño describe sus raíces: “sostuve contacto directo con Tamayo, participamos en el círculo con Luis Rembra en la galería y, cuando trabajamos en su taller en Cuernavaca y le propusimos venir a Oaxaca, le pedimos que se pintara algo aquí. Esto fue en la época del rector de la UABJO, Ildefonso Zorrilla, que ya falleció”.

“Nosotros estuvimos cerca de Tamayo y esto fue lo que nos influyó, su manera de pintar, de colorear. El color que ves en Tamayo es un rojo, pero no es un rojo normal, es un rojo extraído de diferentes rojos, y esto fue lo que hicimos en su momento. En el caso de Tamayo, sí fue una brecha, algo así como decir, aquí hay una ruta”, refiere.

 

 

SOBRE LA “ESCUELA OAXAQUEÑA”

El maestro Emilio Sánchez Díaz, al referirse al momento actual de la pintura oaxaqueña, opina: “lo primero que observo es que hay una gran cantidad de artistas, esto me llama muchísimo la atención, creo que es saludable. Lo segundo es que hay muchos museos y galerías que le dan esta vida, este movimiento, y creo que cada quien ha desarrollado un estilo propio. Aquí tocamos un punto muy interesante, le han llamado desde hace más de 30 años la Escuela Oaxaqueña de Pintura. Esto creo que tiene un sentido, hay una escuela en el sentido técnico, en el sentido de generaciones, no se quiere reconocer, me imagino, porque no hay una historia cronológica de los hechos. Esto forma parte de la crítica, de quienes hacen crítica. No voy a mencionar nombres, pero sé que existen personas que han catalogado la pintura oaxaqueña, la han estandarizado y metido a un mercado, eso es obvio, por muchas razones, pero existe una escuela que está ahí. Hay un museo, varias galerías, artistas que trabajan por su cuenta y sitios donde cada quien ha crecido”.

 

 

TRAYECTORIA

¿QUIÉN ES EMILIO SÁNCHEZ DÍAZ?

 

Estudia en Bellas Artes de la UABJO

Trabaja con la galería Misrachi, en México DF, en 1985

Vive en Europa un año, entre 1985 y1986

Se instala en Ciudad de México en 1989

Trabaja con Berta Schwarsten y la Galería Trazo, en las Lomas de Chapultepec

Su obra se expone en Coronado Gallery y galerías de Texas y España

Exhibe su trabajo en Amsterdam

En 2001 se establece en Leiden, Holanda, con su esposa, también holandesa

Trabaja ahí con la galería Wies Willemsen

 

NO A LA VIOLENCIA

“Si aquí hay problemas, hay que solucionarlos, pero no con violencia, yo digo no a la violencia, creo que tiene que ser con la razón, con la objetividad”

“Ahora hay un gobierno que permite la tolerancia para hablar, creo que hay que aprovechar el momento para que Oaxaca crezca”:

Emilio Sánchez Díaz, pintor oaxaqueño

 

 

AQUÍ HAY AVANTGARDE


“La fuerza de Oaxaca es la variedad de técnicas que se trabajan; los artistas están innovando en el sentido de la gráfica. Aquí hay más avantgarde, se intenta romper esos moldes y hacer obra más agresiva”.

“En el concepto universal de la familia aplicado en el arte, están representados los valores del padre y la madre, el hombre y la mujer, el cosmos.”

 

 

 LUIS PARRA MEIXUEIRO

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