Domingo, Noviembre 19, 2017 - 07:53

SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS

Necesitamos leyes que ayuden al pueblo: Obispo

MITZI MAYAUEL FUENTES

San Cristóbal de Las Casas.- Durante el Congreso Diocesano sobre Pastoral de la madre tierra, que organizamos en días pasados en las diferentes mesas de trabajo, se denunciaron diversas amenazas al medio ambiente, al cosmos, a la naturaleza, y a la creación, señaló el Obispo de esta ciudad, Felipe Arizmendi Esquivel.

“El sistema neoliberal estructural en su ambición de explotación de los bienes naturales. Empresas transnacionales que compran nuestro territorio para sus megaproyectos. Transgénicos y agroquímicos. No hay cultura ecológica. Contaminación del medio ambiente y del agua. Mal manejo de la basura. Tala de árboles y extracción de maderas finas. Autoridades que se corrompen. Concesiones mineras. Sobre-explotación de energías no renovables”, refirió.

Así también problemas como la privatización de la semilla criolla. invasión de cadenas de grandes tiendas que cambian los hábitos alimenticios. El sistema promueve el abandono del campo; dándonos comida chatarra.

“Consumimos menos verduras que nos da la madre tierra y más productos elaborados en fábricas. Hemos perdido la autonomía de producir y la práctica del trueque. Falta un precio justo de los productos del campo; por eso se tiene que emigrar. Los apoyos del gobierno no se invierten en mejorar la tierra”, dijo monseñor.

Sin embargo, destacó que la destrucción de la madre tierra no es culpa sólo del sistema, de grandes empresas o del gobierno, sino también de nuestros pueblos. Lo cual se puede constatar en las márgenes de las dos carreteras de San Cristóbal a Tuxtla Gutiérrez: “ya nada se puede cultivar porque sólo quedan piedras”.

Mencionó que esto también sucede en los ríos: “cuando no llueve, son una maravilla con sus diferentes tonos entre verde y azul; la vista y el corazón se gozan; hay peces y vida en abundancia. Si seguimos talando irresponsablemente los bosques, en breve tiempo sólo quedarán piedras y desiertos, muerte y destrucción. Y esto lo hacemos nosotros, nuestras familias y nuestros pueblos”.

Por ello exhortó a gobernantes, legisladores y empresarios, que se conviertan y sean portadores de vida, no de muerte. Que no se dejen comprar, corromper y seducir por la ambición del dinero y del poder. Que no vendan nuestra patria y nuestro amado Chiapas a empresas trasnacionales que sólo buscan su interés, y no les importa destruir los bienes naturales y matar la vida de nuestro pueblo y de las futuras generaciones.

“Tienen el grave deber de evitar que el poder del dinero destruya, contamine y explote sin conciencia el tesoro que Dios nos regaló en nuestra amada madre tierra. Se necesitan leyes que en verdad beneficien al pueblo pobre y cuiden la naturaleza, y normas más severas para combatir la corrupción. Que los pequeños propietarios no se dejen engañar y no vendan sus tierras”, concluyó.

 

 

 

 

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