Martes, Septiembre 26, 2017 - 11:13

Del campo a los talleres, de La Ventosa a Los Ángeles…

ROSELIA CHACA

Numeralia

300 especies de plantas se han clasificado en español y en zapoteco

10 años de trabajo requirió la investigación

“¡Ay!, diidxazá , diidxazá,

diidxa’ rusibani naa,

naa nanna’ zanitilu’,

dxi guiniti gubidxacá.”

¡Ay! Zapoteco, zapoteco,

lengua que me das la vida,

yo sé que morirás,

el día que muera el sol”.

Fragmento del poema “Diidxazá” de Gabriel López Chiñas  

Ca’ Yaga /Las plantas

GA’: La Ventosa

Biduaabidxi/Plátano sapo, Bidxíbeenda’/Pitaya, Biniidxi/Muérgano, Guichixumi/Huizache, Biquichequichi’/Guamuchil, Nanchigui’xhi’/Nanche silvestre, son sólo algunas de las mil plantas que cinco habitantes bilingües de La Ventosa, un fotógrafo, dos biólogos y dos lingüistas recopilaron y clasificaron durante más de tres años en los campos de la agencia municipal de Juchitán, bajo la coordinación de la mexicana y curadora de Lingüística del Museo de Historia Natural del Instituto Smithsoniano en Washington, DC, Gabriela Pérez Báez.

La Ventosa, es un pueblo muy famoso por poseer a nivel mundial los mejores vientos y por estar arropado por cientos de aerogeneradores eólicos.

Tiene, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), cuatro mil 200 habitantes, de los cuales, sólo el 50 por ciento habla el zapoteco, por lo que es una comunidad con un alto grado de desplazamiento de la lengua materna.

Hace más de 10 años llegó a La Ventosa la investigadora y académica con la clara idea de crear un diccionario con el léxico del diidxazá con 10 mil entradas, no un vocabulario como los que existen desde hace más de tres décadas. Siendo la doctora Gabriela una mujer persistente y muy decidida, comenzó el titánico proyecto visitando de dos a tres veces al año la región del Istmo.

Durante este proceso, surgieron varios trabajos paralelos, uno de ellos fue la “Documentación léxico-botánica del diidxazá en La Ventosa”, cuyo proyecto piloto inició en el 2012, archivando hasta el día de hoy más de 300 especies de plantas que reciben nombre en zapoteco, con registro fotográfico y de audio.

Con el tiempo, Pérez Báez logró inmiscuir en el proyecto a Recovering Voices, Smithsonian, Consorcio para las culturas del mundo, Smithsonian, Agencia Municipal de La Ventosa (2009-2013), Centro Cultural Bacuza Gui y Comité Cultural María Cheu, Departamentos de Antropología y de Botánica, Smithsonian, Herbario Nacional de México (MEXU), Instituto de Biología, UNAM, Jardín Etnobotánico de Oaxaca, Servicios Integrales a Pueblos Indígenas BENI ICHI IN A.C., Sociedad para el Estudio de los Recursos Bióticos de Oaxaca.

Se requirió del ciclo de un año para obtener especímenes completos, de septiembre del 2013 a abril del 2014, fueron en total 53 días efectivos de trabajo en campo, visitando 80 parajes, logrando 751 ejemplares fértiles recolectados.

La colección botánica logró determinar a familias, géneros y especies, consultando especialistas de MEXU y otras instituciones nacionales e internacionales; 72 familias, 219 géneros y más de 310 especies (plantas vasculares), comunidades vegetales como pastizal, selva baja caducifolia, selva baja espinosa y vegetación rural.

Pero el asunto no quedó allí, en la documentación. El equipo de Gabriela es ambicioso y fue más allá, proyectando la retención de la investigación en la comunidad, entre niños y adultos, que lo obtenido se use de manera útil para la revitalización del zapoteco.

Además de crear materiales didácticos para la enseñanza de la lengua con cuadernillos de lectoescritura inspirados en el tema de las plantas, se realizan talleres del diidxazá con un plan de trabajo de 10 a 12 talleres al año, pero el proyecto mayor es una convocatoria de poesía para niños y adultos inspirada en las plantas en zapoteco.

“Esto es como parte de los cursos de verano. Los poemas se publicarán en un libro ilustrado con las fotos de las plantas. El libro será producido como parte del proyecto y distribuido gratuitamente en La Ventosa y hasta cierto grado en el resto del Istmo”.

En el 2013 editaron mil ejemplares de la primera lotería de la flora del Istmo de Tehuantepec en zapoteco, juego que de manera popular es conocido en algunos pueblos de esta zona del estado como Chalupa, así como un Memorama.

Estos materiales se crearon debido a la necesidad de crear conciencia sobre el desplazamiento de la lengua zapoteca en el Istmo de Tehuantepec y de la pérdida de conocimientos sobre la naturaleza de la zona.

“Su objetivo es el de presentar materiales sobre la flora de la región, mayormente en lengua zapoteca, para invitar al público a aprender mediante el juego, preferentemente en un ambiente de interacción entre los mayores conocedores y los jóvenes”, explicó Pérez Báez.

La importancia de este proyecto, además de ayudar a conocer la diversidad de las especies en la zona para plantear las bases de un aprovechamiento sustentable de recursos, identificar especies endémicas, crear conciencia en cuanto a la conservación paisajista y de servicios ambientales.

También contribuirá al conocimiento de la diversidad florística de Oaxaca, ampliar los conocimientos sobre la distribución de ciertas especies, contar con la evidencia de la existencia de las plantas y revitalizar la lengua entre los habitantes de esta agencia municipal de Juchitán.

La Ventosa

4, 200 habitantes

50% habla zapoteco

Los ejemplos

Biduaabidxi / Plátano sapo

Bidxíbeenda’ / Pitaya

Biniidxi / Muérgano

Guichixumi / Huizache

Biquichequichi’ / Guamuchil

Nanchigui’xhi’ / Nanche silvestre

La iguana cruza la frontera

CHII: Natalia y Víctor

“Nde Jñaa tu quee guini’ diidxazá/La concha de su madre quien no hable zapoteco” reza de manera literal la frase rotulada en la playera roja que porta Víctor Cata mientras da las primeras instrucciones a los hijos de migrantes zapotecos que radican en Los Ángeles, California, aclara detalladamente los mecanismos de enseñanza del primer taller que da junto con la poeta Natalia Toledo fuera del territorio oaxaqueño.

Natalia, a su lado, también explica las estrategias literarias y lingüísticas que utilizarán durante dos horas por dos semanas en el taller “El camino de la iguana” en la pequeña oficina que ocupa el Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB) en Los Ángeles, impulsor de replicar el exitoso proyecto entre los migrantes hablantes de las variantes del zapoteco.

“El camino de la iguana” comenzó en el 2012 después de la preocupación que despertó entre el lingüista Víctor Cata y la poeta Natalia Toledo, el fuerte desplazamiento acelerado del zapoteco, debido a que más del 50 por ciento de los adolescentes y niños ya no tienen al zapoteco como primera lengua.

El proyecto fue impulsado por el pintor Francisco Toledo, a través del Centro de las Artes de San Agustín (CaSa). El piloto arrancó en la Casa de la Cultura de Juchitán con la participación de 100 niños, jóvenes y adultos. Después de casi cuatro años “El camino de la iguana” ha atendido a más de mil 700 niños de por lo menos 10 comunidades de la región del Istmo de Tehuantepec.

Víctor Cata, maestro en Lingüística Indoamericana por el CIESAS, recuerda que el arranque de los talleres fue muy complicado, porque se movía a los niños hablantes de una agencia hasta la cabecera municipal, Juchitán. La logística fue compleja y los recursos económicos implementados fueron muy altos, pero Francisco Toledo creyó en la propuesta de fortalecimiento y continúo apoyando hasta que se consolidó.

“En estos cuatro años de talleres se ha promovido el uso del Alfabeto Popular para el Zapoteco del Istmo, aprobado en la Mesa Redonda de 1956 en la Ciudad de México, se impulsan nuevos cuadros de jóvenes con aspiraciones literarias que coadyuven a la revitalización y al fomento de la lengua y la cultura zapoteca”.

En este lapso han llevado el proyecto a más de 10 comunidades del Istmo, entre ellas: Juchitán, Ixtepec, San Blas, Ixtaltepec y La Ventosa. Principalmente a escuelas primarias, algunos del sistema bilingüe, en otros casos fueron organizaciones civiles las solicitantes.

“Con el tiempo fuimos perfeccionando las estrategias de enseñanza, creando materiales didácticos acorde a las necesidades especiales de cada grupo de niños. En muchas ocasiones integramos la participación de algún artista, sobre todo cantantes en zapoteco, ya sea de música tradicional o rap bilingüe. Ha funcionado bien la combinación de Natalia con la literatura zapoteca y mi aporte lingüístico en el espacio de la lecto-escritura”, explicó el autor del libro Nacasinu diidxa/Sólo somos palabras.

La plataforma de enseñanza creada por los dos escritores es aplicable a cualquier otra lengua indígena o cualquier otra variante del zapoteco, por eso no dudaron ni un segundo en llevar “El camino de la iguana” hasta los Estados Unidos y reproducir la experiencia con niños migrantes zapotecas.

“El camino de la iguana” comenzó en el 2012 después de la preocupación que despertó entre el lingüista Víctor Cata y la poeta Natalia Toledo, el fuerte desplazamiento acelerado del zapoteco, debido a que más del 50 por ciento de los adolescentes y niños ya no tienen al zapoteco como primera lengua. El proyecto traspasó fronteras y se imparte en Los Angeles, Califonia a niños migrantes zapotecas.

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