Viernes, Diciembre 15, 2017 - 07:44

De paraíso a chiquero

Acapulco: corrupción pasa la factura

Marcela Turati / Proceso/Fotos: Agencias

ACAPULCO, GRO., 21 de septiembre.- En el video se ve un cocodrilo avanzando sobre aguas fangosas. Se sabe cercado por humanos. En el intento de someterlo, un hombre le avienta una soga en forma de horca, pero falla. Otro le arroja una cobija roja que despierta su ira. Al fondo se ve que uno más lo espera con un tubo en la mano. Cuando otro más se le acerca, el lagarto se resbala, se tambalea, se reincorpora con dificultad por su falta de costumbre de caminar sobre banquetas.

El espécimen que se salvó de la encobijada apareció después en las noticias. “Lo amarraron con varias playeras, así salió en la televisión”, cuenta divertido Sixto López, uno de los acapulqueños que repite esa que parece ser la única nota divertida tras el paso del ciclón Manuel, que sumergió media ciudad.

Como si no bastaran la veintena de muertes que causó, los miles de damnificados hacinados en los albergues, los 40 mil turistas varados que buscan regresar a casa, la escasez de agua potable y el exceso de agua putrefacta, el aumento de los precios de los alimentos, el hambre en las colonias afectadas, las diarreas que ya aparecen en los niños, los acapulqueños tienen una preocupación más que sumar a su tragedia.

Nuevos inquilinos aparecieron en la parte más joven de la ciudad. Cocodrilos y culebras que nadan sueltos por su nuevo estanque. Ríos crecidos que trazan calles a mitad de fraccionamientos. Pantanales que invadieron unidades habitacionales y cuyos lodos saturados no permiten a sus antiguos inquilinos abrir siquiera la puerta. Aves lacustres que vuelan sobre las zonas de desastre y se posan en los techos (hay quienes aseguran haber visto garzas). Humanos convertidos en anfibios –medio cuerpo seco, la otra mitad en el agua– rescatan sus pertenencias.

De pronto la profecía parece haberse cumplido: Acapulco, haciendo honor al significado de su nombre, vuelve a ser lugar de las cañas en el lodo, de los carrizales destruidos. No por nada en su escudo lleva unos carrizos rotos.

Si, según el mito fundacional de este puerto, Quetzalcóatl envió una nube destructora como venganza por una traición, parece que esta vez envió un ciclón para recuperar los terrenos arrebatados por gobernantes corruptos y desarrolladores codiciosos que, para atraer turismo, construyeron en zonas donde el sentido común no las permitiría.

Ahora los turistas huyen en estampida

Quetzalcóatl-Manuel se ensañó con dos regiones: la Zona Diamante, expropiada durante el salinato para construir lujosos hoteles y condominios para el turismo high class, y Llano Largo, un pantanal rellenado durante los últimos 10 años sobre el que las inmobiliarias construyeron miles de viviendas “de interés social”.

“La naturaleza nos ha cobrado su factura. Ahora a ver si Enrique Peña Nieto le va a cobrar la factura a los desarrolladores y a los exfuncionarios que lo permitieron, aunque la ley indica que esos delitos prescribieron”, dice Ramiro Gómez Pardillo, uno de los directivos del Consejo Ciudadano de Acapulco.

El empresario ecologista extiende en la mesa el mapa urbano de Acapulco y muestra cómo el manchón de cemento obstruye los cuatro arroyos que antes eran paso natural del agua que bajaba de la zona montañosa del Parque Nacional El Veladero hacia el río La Sabana y la desembocadura al mar. En medio están ubicadas las lagunas Negra y Tres Picos.

La construcción sobre humedales es tan reciente que el fango con olor a podrido salpica a muchos políticos y empresarios en activo. En la entrevista salen a relucir los apellidos Salinas de Gortari, Ruiz Massieu, Torreblanca, Aguirre Rivero, Azcárraga, López Rosas, Salgado Macedonio, Añorve, Mijangos. También nombres de inmobiliarias como Geo, Homex y Ara.

Identifica al expresidente Carlos Salinas de Gortari y al entonces gobernador Francisco Ruiz Massieu (padre de la actual secretaria de Turismo) como los promotores del desarrollo de la zona expropiada para su comercialización.

Apunta con el dedo el CostCo, sobre el Boulevard de las Naciones, donde no por casualidad la semana pasada proliferaron las personas-anfibias que con medio cuerpo en el agua, como gambusinos en busca de oro, van palpando con el pie, centímetro a centímetro, para detectar algún tesoro escondido.

“Encontré este bote de leche”, anunciaba contenta Azucena Olmedo el miércoles 18 afuera de la tienda saqueada. Ya fuimos al mercado, a Puerto Marqués, a la glorieta y no dan nada. Si no tuviéramos hambre ¿usted cree que estaríamos aquí?”, dice el viejo Gaudencio Hernández al salir del agua.

Muchos vinieron de colonias que no sufrieron estragos pero donde todos ganan dinero en la playa.

“Al menos déjennos sacar la comida mojada”, grita Gloria Sabaneta a los soldados que llegan a retirar el bloqueo. Esta madre soltera dice que su familia no se ha alimentado porque no ha podido hacer trencitas en la playa.

 

De paraíso a chiquero

En tiempos de la Corona española las calles de Acapulco ya tenían su ordenamiento urbano. Por siglos fue paraíso de unos pocos hasta que el presidente Calles decidió convertir este puerto en destino turístico. Durante los sexenios de Echeverría y López Portillo la ciudad parecía sucursal de Hollywood. El primero que se saltó el ordenamiento de respetar la vista panorámica fue el empresario Emilio Azcárraga, con la construcción del Hotel Ritz. La zona costera no tardó en desarrollarse.

En la década de los noventa la dupla Salinas de Gortari-Ruiz Massieu puso la mirada en la Zona Diamante, lugar de manglares que rompen olas, apacibles lagunas, pantanos que controlan el paso del agua y desembocadura de ríos, y en cuya punta, sobre terrenos elevados y rocosos, Diego Fernández de Cevallos adquirió valiosos terrenos.

En ese tiempo se construyó el Boulevard de las Naciones, con rumbo al aeropuerto, a pesar de que Gómez Pardillo, también presidente de la organización Protección Ecológica Subacuática, señala que desde que era niño la vereda se inundaba hasta con lluvias leves. Su hijo, el ingeniero ambientalista Ramiro Salvador Gómez Villerías, explica que los humedales son ecosistemas pantanosos diseñados para permanecer inundados por largo tiempo.

 

LA ODISEA

Una pareja joven pasa por el camino improvisado por los lugareños para cruzar el fraccionamiento y revisar sus pertenencias. El hombre lleva un portabebés. La mujer llora. En cuanto ve periodistas comienza a gritar su tragedia, como choqueada, pero sin detenerse:

“Digan que no es cierto que el Ejército vino a rescatarnos. Lo dijeron en las noticias y no es verdad… tres días atrapados… sin agua… sin familia…

La constructora construyó una cisterna que medio abastece de agua. Y un día que el río amenazaba con meterse levantó una barda para disuadirlo. Pero ya durante las fiestas patrias no hubo manera de domar a esas aguas, que llegaron a recuperar su camino y ahora corren alborotadas a media calle, por donde les da la gana.

“Aquí hay muchos intereses del municipio, que da permisos, y corrupción de las constructoras”, se escucha decir a la mujer que continúa hablando sola.

Como el municipio nunca dotó al fraccionamiento de agua, tampoco esperan de éste la maquinaria. Pedirán ayuda a la empresa que los engañó al venderles esas casas, pero por ahora no tienen dónde reclamar porque sus oficinas también están sepultadas.

Gómez Pardillo muestra la copia del acuerdo firmado por el Cabildo en agosto de 2001, cuando Zeferino Torreblanca era presidente municipal, que abrió paso a las construcciones sobre humedales sin respetar cauces de río ni el plan rector elaborado después de la tragedia provocada por Paulina, un huracán que, por cierto, dañó la casa de los Ruiz Massieu.

El ecologista señala como directo responsable del negocio criminal a Jorge Octavio Mijangos Borja (de quien dice es protegido por la familia Díaz Ordaz), que de 1997 a 2010 representó a la Conagua, la dependencia encargada de supervisar que no se construyera sobre los cauces de ríos.

“A Ángel Aguirre le tocó Paulina, fue en la presidencia de Zedillo, cuando se autorizó el plan rector de desarrollo urbano para que no volviera ocurrir algo así. Posteriormente llega Zeferino Torreblanca, que como gobernador tenía el poder político para frenar las obras, pero durante su sexenio se autorizaron. Podrá decir que no tenía conocimiento pero queda en duda (…) ”, dice mientras enseña una fotografía del lugar.

Gómez Pardillo no sólo señala al expresidente y a su socio. Incluye a los presidentes municipales de los últimos años (Zeferino Torreblanca, Alberto López Rosas, Félix Salgado, Manuel Añorve), a los gobernadores, los titulares de la Semarnat, la Profepa y la Conagua, y al delegado Mijangos.­

Ahora que Manuel destrozó media ciudad y mató a 18 personas, comenzó el salpicadero entre la clase política.

El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, aventó la primera piedra al señalar que se construye en zonas prohibidas. Aguirre Rivero mencionó los “negocios políticos” y la corrupción como causa. La misma tónica de culpar a la corrupción siguieron el alcalde Luis Walton, el secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, y el titular de la Conagua, David Kopelfred, lo mismo que su antecesor, el panista José Luis Luege.

  

Perder cabeza y paciencia

“No vuelvo a Acapulco”, grita enojada una comerciante de Tepito con cuatro hijos, después de 17 horas bajo el sol, durmiendo sobre las maletas, cuando ve que los turistas VIP abordan los aviones militares sin formarse.

“Ya estuvo bueno. Los gringos tomando sus cervezas y a nosotros nos dan puras pencas de plátano”, dijo la señora Guillermina Herrera, quien lideraba una excursión de 40 turistas, a los que el Hotel Aca Sol y Mar echó de las habitaciones por falta de pago.

En las noches sigue lloviendo. Al parecer Quetzalcóatl no ha terminado su venganza. De los cocodrilos sueltos a sus anchas como si hubieran regresado a sus viejos pantanos, no se volvió a saber nada. l

AUTOPISTA ECLIPSADA

40 mil turistas varados

19 mil 772 vehículos entraron a Acapulco en el puente de Independencia

5 km llegó alcanzar la fila para abandonar el puerto

262.5 km de Cuernavaca a Acapulco

10 años de antigüedad, se inauguró en 2013

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