Sábado, Junio 24, 2017 - 07:20

Carne de cañón del MULT, MULTI y UBISORT

Mujeres, botín de guerra triqui

HUGUET CUEVAS

Oaxaca, Oax.- El 7 de abril del 2008 Teresa Bautista Merino y Felícitas Martínez Sánchez, dos indígenas triquis conductoras de la radio comunitaria “La Voz que rompe el silencio”, de San Juan Copala, fueron asesinadas por un grupo armado.

Las víctimas, de 24 y 20 años de edad, se dirigían a la ciudad de Oaxaca, pero durante el trayecto, en inmediaciones de la agencia Joya del Mamey, fueron emboscadas por desconocidos provistos de rifles de asalto AK-47 o cuernos de chivo.

A 5 años de distancia, el crimen sigue impune.

Nueve meses antes, el jueves 5 de julio de 2007, las hermanas Daniela y Virginia Ortiz Ramírez de El Rastrojo, viajaban a San Marcos Xinicuesta, municipio de San Sebastián Tecomaxtlahuaca, ambas fueron desaparecidas.

Virginia era maestra bilingüe y recogería sus pertenencias, pues había obtenido su cambio a Llano Nopal, una población muy cercana a la comunidad donde vive su familia.

En ese entonces, Virginia tenía 20 años y su hermana Daniela apenas 14. Antonia, su madre, se despidió de ellas mientras abordaban un taxi. Nunca más las volvió a ver.

A casi seis años de distancia y a pesar de que la Procuraduría General de Justicia del Estado de Oaxaca (PGJEO) capturó a Miguel Ángel Velasco Álvarez y Francisco Herrera Merino por su presunta participación en los hechos, ellos “no han querido” proporcionar mayor información para dar con el paradero de las jóvenes.

DOBLE DISCRIMINACIÓN

Para la directora adjunta de Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad, Yésica Sánchez Maya, ambos casos “son el reflejo de la discriminación histórica” que han sufrido las mujeres triquis por ser indígenas, aunado al contexto de violencia social donde se desarrollan.

Las desapariciones y asesinatos forman parte de una amplia historia de vejaciones y abusos cometidos contra estas mujeres, quienes son violentadas en medio de un añejo conflicto.

La guerra triqui se recrudeció en 2006 con asesinatos, desapariciones, despojos, violencia sexual y migraciones forzadas que aún persisten y que han convertido a las mujeres en un botín de guerra.

Las locutoras triquis fueron ultimadas cuando viajaban a la ciudad capital donde participarían en el Encuentro Estatal por la Defensa de los Derechos de los Pueblos de Oaxaca, convocado por la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) y la Sección 22 del SNTE.

Ambas desde enero de 2007 con motivo del primer aniversario del municipio autónomo de San Juan Copala.

El proyecto radiofónico estaba integrado en su mayoría por jóvenes y adolescentes del pueblo triqui comprometidos con la pacificación de la zona.

Desaparición, no secuestro

Sobre el caso de Virginia y Daniela, las jóvenes desaparecidas en 2007, Sánchez Maya dijo criticó la integración del documento “por secuestro”, cuando nunca se pidió rescate, por lo tanto, “el estado debe reconocer que no se trató de privación ilegal de la libertad, sino de desaparición forzada”.

Dos de la tarde del viernes 6 de julio y Doña Antonia se tronaba los dedos porque sus hijas no aparecían. Virginia, la hija mayor, le comentó a su madre que regresarían temprano del viaje a San Marcos Xinicuesta.

Preocupada por la demora, Doña Antonia marcó al celular de su hija, primero contestó un hombre y, asustada, colgó. Al insistir la llamada, alguien respondió, esta vez era la voz de una mujer, pero enseguida le aseguró no conocer a las jóvenes.

“Sin embargo, en esas llamadas se escuchaba que estaban como en una fiesta o una cantina, había música de banda”, señaló Emelia Ortiz, prima de Virginia y Daniela.

La ahora activista dijo que, tras la desaparición, interpusieron una denuncia en la subdelegación de la Procuraduría General de Justicia del Estado en Putla, por lo que se abrió la averiguación 187/2007.

Antonia conmovió a dos personas que dijeron haber visto a las niñas en una camioneta, el día de su desaparición.

De acuerdo con los testigos, las jóvenes estaban a bordo de una vehículo marca Ford doble cabina, color azul marino sin placas de circulación, vendadas de los ojos y atadas, pero pudieron pedir auxilio.

Los testigos lograron reconocer con toda claridad a Francisco Herrera Merino, Timoteo Alejandro Ramírez, Miguel Ángel Velasco Álvarez y José Ramírez Flores, vinculados con el Movimiento de Unificación de Lucha Triqui Independiente (MULTI) y la Unión de Bienestar Social de la Región Triqui (Ubisort).

Después de eso comenzaron las noches sin dormir, casi sin comer, casi “sin vivir” para los seis hermanos y los padres de las jóvenes.

Las llamadas anónimas asegurando que las niñas sufrían las más horribles vejaciones --un día asegurando que estaban muertas y al siguiente que habían sido violadas--, atormentaban la calma de Doña Antonia.

“Lo más terrible de todo es la incertidumbre porque no tienes dónde llorar, no sabíamos si estaban vivas o muertas, no hay una tumba donde acudir”, subrayó la activista y prima de las jóvenes.

Sumado a ello, Emelia Ortiz García denunció que en medio del terrible dolor de la madre, exigiendo justicia y presentación con vida de las niñas, el entonces Procurador General de Justicia del Estado Evencio Nicolás Martínez Ramírez “se burló de ella”.

Relató: “tiempo después de que denunciamos esto y tras reclamarse la inoperancia del sistema de justicia, él se levantó de la silla y dijo que no arriesgaría a su gente. “Se levantó de la silla y aplaudió fuertemente ante la mirada de asombro y desconcierto de los familiares”.

Desde entonces, Ortiz García convirtió su vida en un compromiso por encontrar a sus familiares. “Ninguna de las dos personas detenidas ofreció alguna pista del hecho, a pesar de que fueron señalados por testigos”, reclamó.

El Procurador de Justicia les ofreció militarizar la zona para terminar con el conflicto, pero ellas, herederas de aquellas épocas de vejaciones que se experimentó en la zona triqui tras la entrada del Ejército en la década de los 80, rechazaron la oferta.

Presuntos responsables

La Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) logró la detención de Miguel Ángel Velasco Álvarez por su presunta responsabilidad en el delito de secuestro cometido en contra de Daniela y Virginia Ortiz Ramírez jóvenes triquis. La aprehensión fue realizada por elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones el 19 de diciembre del 2011, en cumplimiento a la orden de aprehensión librada el 6 de diciembre del año 2007, por el Juez Mixto de Santiago Juxtlahuaca.

En enero del 2012, la AEI también detuvo a Francisco Herrera Merino, otro de los presuntos responsables.

La cuenta independiente

Basado en reportes de la prensa, el Informe Ciudadano "Justicia Ya" Feminicidio y Violencia contra las Mujeres presentado por el Colectivo Huaxyacac, en 2011 se registraron 27 casos de desaparición de mujeres y jovencitas mientras que en 2012, sumaron 22. En el conteo, tanto en el 2011 como en el 2012 la región de los Valles Centrales suma más mujeres desaparecidas con el 67 y 73 por ciento, respectivamente.

Las edades de las mujeres desaparecidas se encuentran entre los 11 y 31 años, y se concentran entre los 11 y 20 años.

MUJERES AMENAZADAS

5 años del asesinato de las locutoras triquis Teresa Bautista Merino y Felícitas Martínez

6 años, en julio, de la desaparición de Virginia y Daniela

8 de enero del 2008: PGJE cierra el caso

7 de abril del 2012 se reabre el caso

49 casos de mujeres desaparecidas entre 2011 y 2012

2 de cada 3 mujeres desaparecidas, en Valles Centrales

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