Miércoles, Noviembre 22, 2017 - 10:44

Adultos mayores, el reflejo de la pobreza

LAURA Y GILBERTO, CON MÁS DE 70 AÑOS A CUESTAS, SOBREVIVEN CON 30 PESOS DIARIOS QUE DEBEN ALCANZAR PARA ALIMENTOS, EL AGUA, LA LUZ Y MEDICINAS PARA LA HIPERTENSIÓN

CITLALLI LÓPEZ VELÁZQUEZ/FOTOS: AMADO RAMÍREZ

Numeralia

81.6% De 60 años y más no tienen prestaciones laborales

1.1% cuenta con institución de salud

12.9% tiene acceso a prestaciones y a instituciones de salud

4% no tiene acceso a instituciones de salud, pero sí a otras prestaciones

Fuente: Inegi

Remiendos de plástico, lámina y carrizo conforman parte de la casa en donde habitan los hermanos Zurita: Laura y Gilberto. Ella, de 72 años y él de 74, son el reflejo de la precariedad en la que viven la mayoría de los adultos mayores en Oaxaca, cuando la edad productiva termina.

Un camino lodoso conduce a la vivienda de la calle Mixtecas en la colonia Monte Albán. Laura está frente al fogón de la cocina que tiembla con sólo mirarla; deja los jitomates en el filo del bracero. Sus piernas dan pasitos pausados hacia el cuarto de adobe que, junto con el predio en donde vive, conforma el único patrimonio alcanzado a lo largo de más de 50 años de trabajo.

Laura coloca una silla frente al desgastado colchón. Con la mesa y las sillas, son los pocos muebles que visten el hogar.

RECUERDOS IMBORRABLES

La mujer es una persona menudita y de buen humor. El dolor de huesos la obliga a mantenerse abrigada de pies a cabeza con ropa que le es regalada. Desde hace un par de años comenzó a perder la memoria. Con los recuerdos que aún archiva, comienza a relatar:

"Yo llegué a vivir a la capital cuando tenía 13 años. Me vine de mi pueblo porque tenía la necesidad de trabajar. Desde entonces me dediqué a sobrevivir", expresa.

Es originaria de Santa María Ozolotepec. Su llegada a la capital fue a través de un sacerdote, quien la trajo para realizar labores domésticas en casas particulares. Nunca tuvo la oportunidad de concluir la primaria y eso le impidió tener un trabajo formal que a la larga le permitiera tener una pensión para pasar su vejez.

La casa construida en un predio que hace poco se regularizó, la consiguió gracias al trabajo diario como empleada doméstica. "Es como un milagro que me seguía. Un día fui al mercado y ahí encontré a una señora. A ella la ayudé a recoger unas cebollas que se le habían caído de su costal y fue cuando me dijo: dicen que van a dar lotes en Monte Albán, vamos. Primero como que lo pensé y luego me animé a venir. Y sí me dieron mi lote, claro que lo tuve que pagar".

En ese lote, Laura construyó una casita de material y lámina en donde vivió con su único hijo a quien crió siendo madre soltera.

Con el paso del tiempo y ante lo endeble de la vivienda, en una temporada de lluvia, la casita cayó destruida.

Actualmente, Laura vive en un cuarto de adobe en donde comparte espacio con su hermano Gilberto. El hombre ocupa un lugar en el piso de tierra, en donde tiende un petate para dormir.

PRECARIA VIVIENDA

Datos del Módulo de Condiciones Socioeconómicas de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en los Hogares (ENIGH 2012), muestra que en Oaxaca, 23.1% de los adultos mayores reside en viviendas con un hacinamiento mayor a 2.5 personas por cuarto, 7.5% habitan viviendas que presentan carencia por piso de tierra; 3.8% lo hace en viviendas con muros de embarro o bajareque; de carrizo, bambú o palma; de lámina de cartón, metálica o asbesto; o material de desecho; y 1.4% habita en una vivienda con techos de lámina de cartón o desechos.

Laura y Gilberto, como muchos otros adultos mayores de Oaxaca, sólo tienen un ingreso mínimo para vivir y lo obtienen del programa 70 y más, a través del cual reciben mil pesos cada dos meses, aunque no siempre se hace efectivo el programa gubernamental.

Los gastos de medicamentos son absorbidos por el Seguro Popular, pero a veces no hay medicamento disponible para la hipertensión que sufre Laura.

A pesar de su avanzada edad y de la enfermedad que lo aqueja con temblores desde que era un niño, Gilberto continúa en activo. Se dedica a la realización de trabajos de albañilería o para la limpieza de terrenos.

NO HAY EMPLEO PARA ADULTOS MAYORES

De esta manera, la pareja de hermanos obtiene unos 50 pesos por cada día que le dan trabajo. En suma, sus ingresos diarios oscilan entre los 30 y 40 pesos máximo, dinero que tienen que estirar para comprar gas, pagar luz y comprar alimentos.

El mercado laboral, como está estructurado en la actualidad, no da espacio a las personas adultas mayores. Esto se debe a que 90 por ciento de las ofertas de empleo excluyen a las personas que tienen más de 35 años, y de ellas, un escaso porcentaje (no más de 35 por ciento) corresponde a empleos protegidos. Por lo general, las personas mayores de 60 años se desempeñan en actividades caracterizadas por una gran vulnerabilidad, como es el caso de los guardias de seguridad o el personal de limpieza.

El Inegi precisa que a nivel nacional, el 81.6 por ciento de las personas de 60 y más no tienen prestaciones laborales, el 1.1 por ciento cuenta con institución de salud, el 12.9 por ciento tiene acceso a prestaciones y a instituciones de salud y un 4.0 por ciento no tiene acceso a instituciones de salud, pero sí acceso a otras prestaciones.

Si deseas  ayudar a Gilberto y Laura, puedes comunicarte al 9511625250 con la señora Virginia.

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